Número 77

Presentación

Mientras leía el libro Afrotopia del escritor y pensador Felwine Sarr una reflexión llamó mi atención: los ritmos de una ciudad como Dakar son muy diferentes a aquellos de Lagos o de Harare. Esta reflexión, aunque pudiera parecer una obviedad, tiene muchas implicaciones. ¿Cuáles son los ritmos urbanos a los que estamos acostumbrados? ¿Qué imaginarios pueblan nuestras ideas de «ciudad»? Los textos que conforman este expediente constituyen una búsqueda por reflejar los diferentes ritmos de algunas ciudades africanas. La aparente tranquilidad de una noche en Kisangani es muy distinta al constante ronroneo de los generadores de electricidad en Lagos; los sonidos del centro de Cairo previos al amanecer son tan particulares como el ritmo de los autos en el periférico de Acra. Por supuesto, estas ciudades son mejor descritas por quienes las habitan, las piensan y las sienten.

Desde la diáspora Chris Abani escribe sobre aquellas ciudades invisibles que pueblan nuestra memoria; Emmanuel Akambo y Yibor Koyo Yibor con sus textos polifónicos reflejan los juegos del lenguaje tan vivos en la capital ghanesa. Vanessa Ulia Dantas e Sá describe la historia de una calle de Maputo mientras que Valentine Cascarino nos conduce con frenesí por las calles de un barrio en Johannesburgo. Algún amigo me dijo que cualquier escrito, cualquier pieza de arte gana su fuerza a causa del ritmo; en aquel suceder y alternarse de elementos. Cualquier músico y poeta entiende lo vital de la sucesión de tonos. Así, la artista Zineb Benjelloun traza sobre papel las yuxtaposiciones de las imágenes icónicas de una ciudad como Casablanca. Dorine Mokha escribe a canto del Río Congo y Lionel Manga entrelaza la historia de la independencia de Camerún junto con el chachachá y las motonetas de Duala. Desmitificar la distancia existente entre África y el mundo es uno de los objetivos del artista y fotógrafo Emeka Okereke, quien conversa sobre el proyecto Invisible Borders. Muchas veces las ciudades africanas se piensan como lejanas y ajenas a las americanas siendo que muchas de las historias de ambos continentes están interconectadas. Es impresionante ser testigo de la importancia que la música caribeña tuvo en la década de 1970 en Senegal, por nombrar un pequeño ejemplo. El ensayo fotográfico «Resurgimiento. Un manifiesto» de la artista Adéola Olangunju deja en claro las grietas de algunos discursos de modernidad. Allan Kolsky Horwitz piensa desde una estación de autobuses de la ciudad de Adís Abeba y Mamadou Diallo tiene un encuentro un tanto espectral con un joven en la avenida Cheikh Anta Diop de la ciudad de Dakar.

Noticias desde Kinshasa es también un intento por ampliar horizontes imaginativos, apostando por una discusión sobre autorrepresentación y por una contribución a un diálogo entre América Latina y África sin los mediadores ya demasiado conocidos.

Gracias a la revista Chimurenga y a Stacy Hardy por el apoyo.

Frida Robles, coordinadora de este expediente